“Cinco vidas, cinco deseos de amar, cinco personas incapaces. Mientras tanto se vive, se trabaja, se intenta. Miedo a no ser, miedo a que sepan quien soy. Miedo e incapacidad. La historia de querer y no saber qué hacer. La historia de un intento absurdo”.

Esa es la sinopsis de “Tercer Cuerpo”, la obra que Claudio Tolcachir (también director de “Agosto”, actualmente en cartelera) creó y dirige todos los sábados y domingos en su propio espacio teatral: Timbre 4.
 
Cinco personajes aparecen en el reducido escenario y empiezan a desempacar artículos de oficina. El grupo se disgrega: por un lado, un joven conversa con su novia acerca de su relación. Por otro, dos compañeras de trabajo se encuentran en la oficina y discuten por nimiedades, exacerbando sus diferencias por medio de sus contrastantes conductas. La indecisión de una de ellas queda ejemplificada en el incoherente pedido que realiza telefónicamente al delivery, donde cambia reiteradamente su orden.
 
El foco de atención y acción varía durante varios momentos en la obra, pasando del eje central de los compañeros de oficina a la conflictiva pareja, que discute, se besa y vuelve a pelearse, con una agresión verbal que moviliza a más de un espectador. En algunos casos, se oyen comentarios que llevan a pensar que alguien de público toma partido por uno u otro.
 
Cuando finaliza la interacción de la infeliz pareja, aparece Héctor, el sexagenario trabajador de duelo por la reciente muerte de su madre, a quien Mónica le pide exhaustivos detalles. Ella es una mujer obsesionada con la salud de los demás, con saber puntillosamente qué hace, piensa y siente cada uno de sus dos colegas. Estos tres personajes crearán por momentos un clima que remitirá a una comedia de enredos (de oficina), potenciado por la mordacidad y crudeza de sus diálogos.
 
Se forma así una rueda de personajes con perfiles psicológicos bien delineados (una con necesidad compulsiva de averiguar todo, llegando a violentar a sus compañeros; otra con una fijación por convertirse en madre; uno con incapacidad de relacionarse normalmente y de superar una muerte familiar; una sumergida en una relación autodestructiva y el último con traumas que arrastra a su novia a sus peores miserias y, al mismo tiempo, la aparta agresivamente de su mundo).
 
Todas estas personas portan sus bagajes emocionales, acarrean historias a cuestas (tristes, cómicas, complejas, traumáticas) que los hacen oscilar entre la soledad, el patetismo, la esperanza, la resignación y la supervivencia.
 
Las conversaciones entre la pareja son terribles, en las que ambos testimonian sus más profundos sentimientos de amor y rechazo por el otro. Mónica es corrosiva con sus comentarios y acotaciones, incluso porque esa actitud entrometida le sale naturalmente. Sandra deleita con su pose rebelde y contestataria. Héctor lucha entre la superación de la muerte de su madre y la búsqueda del amor, de manera introspectiva. Manuel lidia entre sus sentimientos de atracción y desprecio por su novia y ésta, desconcertada, sigue intentando comprenderlo, llena de angustia.  
 
En medio de tanto dramatismo, sobresalen las escenas hilarantes que transcurren en ese diminuto espacio donde tienen lugar tantas anécdotas graciosas. Un ejemplo de ellas es el momento en el que los tres compañeros de oficina hilvanan el discurso de Héctor para la misa en honor al “primer mes justo” de la muerte de su madre.
 
En el Tercer Cuerpo de esta empresa que poco a poco se va vaciando de personal (“en el primer y segundo cuerpo ya no queda nadie”, admite Mónica) se desencadenan todas las situaciones que enriquecen la obra y que, por momentos, emiten una sensación de que algo o alguien está por explotar en cualquier momento. Ese presagio se cumple en la escena final de la obra, en la que se revelan los humillantes, amargos y oscuros secretos de todos los protagonistas, cuyas vulnerabilidades quedan totalmente expuestas. 
 
En “Tercer Cuerpo”, Claudio Tolcachir logra un balance justo entre tensión e ironía, con dosis justas de ambos elementos que el público agradece con constantes risas y caras consternadas. La precisión de los tiempos para actuar y dialogar a un ritmo bastante rápido hace que esta obra sea una opción imperdible en la cartelera porteña.
 
 
Tercer Cuerpo
(La historia de un intento absurdo)
Teatro Timbre 4
Boedo 640 Timbre 4
Sábados a las 21 y 22:30
Domingos a las 19 y 20:30
Entrada: $ 30  
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.