El joven actor y dramaturgo Ezequiel Tronconi es quien dirige “Sauna”, todos los sábados a las 20:30 en el Teatro Puerta Roja (Lavalle 3636) y que cuenta con las actuaciones de Sebastián "Berta" Muñiz (Michael); Salomé Boustani (Agostina); Ezequiel Cipols (Charly); Esteban Coletti (Aníbal) y Juan West (Brian).

El sauna que marca el espectáculo es el lugar de encuentro (charlas, análisis y apoyo) de un grupo de cuatro amigos, cada uno portador de su propio bagaje emocional que marca a fuego cada una de sus personalidades. Ese cuarteto está conformado por Michael (quien odia que le digan Miguel, un skater treinteañero que se descubre aún enamorado de su novia de la adolescencia); Charly (un tipo inocentón, con un bigote pintoresco y vendedor de productos estéticos para hombres); Brian (un joven millonario, limitado físicamente por un accidente que nunca se menciona cómo ni cuándo ocurrió) y Aníbal (un hombre sensible, más aún luego de la ruptura con su novia).
 
A estos personajes se suma Agostina, la antigua pareja de Michael. Tan pronto aparece en escena se perfila como una mujer ciclotímica, inconstante, demandante y con pavor a la soledad. El encuentro con su ex compañero y ex novio se propicia por medio de una red social, a través de la cual lo encuentra y contacta para que forme parte de una producción audiovisual que ella misma producirá.
 
Ese encuentro producirá un efecto devastador en Michael, quien confirma que sus sentimientos por Agostina no mermaron con el tiempo, pero será difícil comprobar si ella siente lo mismo ya que su histeria desorientará tanto al protagonista como al mismo público. “En la realidad, ya no sé lo que quiero”, confesará, afirmando su personalidad incoherente y bien plasmada por la actriz en su personaje.
 
“Sauna” por momentos se convierte en una comedia, principalmente en las escenas que transcurren entre los cuatro amigos transpirados y extenuados en ese cuarto repleto de vapor donde sus conversaciones se tornan graciosas en extremo no sólo por sus tópicos sino también por su forma de expresarse. Pero la obra también explota su costado dramático ya que deja entrever el difícil traspaso que todos sufrimos al saltar de la adolescencia a la madurez, con las responsabilidades y malestares anímicos que eso suele implicar. Sus protagonistas, en este punto, no son ajenos a ese cambio y este reencuentro se convierte en una vía de introspección para que evalúen lo que dejaron en el camino y cómo los marcó hasta llegar a ese presente que les toca vivir.
 
Uno de los elementos visuales que cobra gran importancia es ese pasaje de un cuadro al otro, en el que con el cambio de luces y de foco principal de atención y acción el espectador pasa casi instantáneamente del living del departamento de Michael (decorado como si fuera un cuarto adolescente, con skates, cuadros y CD’s) al sauna, el espacio reflexivo donde los cuatro hombres cantan sus verdades; a veces dolorosas, otras hilarantes.
 
La indefinición entre Michael y Agostina (con algunos diálogos a medio terminar por voluntad de ella, los besos que no se concretan, los sentimientos que no se confiesan) y las charlas casi de diván por los otros peculiares personajes logran una atmósfera dual de comedia y drama que convierte a “Sauna” en una obra mas que interesante para tener en cuenta entre las opciones que ofrece el teatro porteño.
 
 
Sauna
Sábados a las 20:30
Teatro Puerta Roja
Lavalle 3636
Entrada: $ 25
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.