ABC Cultural tuvo el privilegio de asistir a un ensayo -especialmente pautado para algunos miembros de la prensa- de FuerzaBruta, la compañía argentina cuyos espectáculos asombran al público de todo el mundo.

Además del show que se presenta en Buenos Aires, el grupo no sólo cuenta con presentaciones itinerantes en diversos países sino que también ha instalado compañías estables en las ciudades de New York, Chicago y México, integradas por artistas locales. Sus espectáculos fueron vistos, y vividos, por más de 900 mil personas en ciudades tan diferentes como Taipei, Nueva York, Lisboa, Londres, Edimburgo, Bogotá, Berlín y San Pablo.
 
Además de presenciar el ensayo de los actores de FuerzaBruta -cuyas funciones siguen hasta principios de agosto de martes a domingo en la Sala Villa Villa del Centro Cultural Recoleta- tuvimos la posibilidad de conversar con Fabio D’Aquila, Productor y Coordinador del espectáculo que lleva el mismo nombre de la compañía. El show cuenta con la Creación y Dirección de Diqui James, la música de Gaby Kerpel, la Dirección Técnica de Alejandro García y la Producción de Agustina James.
 
A continuación, la palabra de un hombre que estuvo desde sus comienzos en este show que combina teatralidad, musicalidad y poderío sonoro y visual, junto con una notoria interacción con el público que colma la sala en cada una de sus presentaciones. Pasado, presente y futuro de FuerzaBruta en las palabras de Fabio D’Aquila.
 
¿Cómo surge FuerzaBruta?
 
A nosotros lo que nos pasó fue lo siguiente: De La Guarda se convirtió en una compañía en la cual habíamos desarrollado un lenguaje muy novedoso para la época, trabajamos con el teatro aéreo, tuvimos un show que creció y que tuvo muchísimo éxito mundial, inclusive en el año 2002 llegamos a tener 5 compañías de De La Guarda girando por el mundo. Fue explotada, había llegado a un lugar muy intenso y muy grande al cual obviamente no estábamos preparados. Y lo teníamos que ir viviendo, entendiendo y digiriendo. Y lo que nos pasó fue que en un momento necesitábamos experimentar y probar cosas nuevas, que fue lo que nos unió. En De La Guarda cuando nos juntamos la idea era probar, experimentar y encontrar ideas nuevas, y lo que nos pasó realmente fue que a partir del año ‘98 cuando entramos en el circuito de teatro comercial el show empezó a crecer y a crecer; empezó a existir mucha demanda del espectáculo y sólo nos dedicamos a eso, a hacer el show.
Y perdimos de alguna forma esta cosa de probar, de experimentar, de traer nuevas idas. Nos dedicábamos a hacer el show, este show que tenía mucha demanda. Entonces para fines del año 2003 Diqui James nos trae la propuesta de empezar un nuevo espectáculo y empezamos a probar cosas dentro de De La Guarda, todavía no nos habíamos separado. Varias de esas ideas hoy están acá en FuerzaBruta.
 
Pero las 2 cabezas creativas de De La Guarda, que en ese tiempo eran Diqui James y Pichón Baldinú, no se ponían de acuerdo para trabajar estas nuevas ideas entonces apareció la necesidad de salir por otro lado y seguir probando y seguir incorporando esto que nos gustaba a nosotros: desarrollar cosas nuevas. Entonces concretamente la compañía De La Guarda se terminó y Diqui James, Ale García, Agustina James, Gaby Kerpel y yo formamos FuerzaBruta (5 de los que estábamos en De La Guarda).
 
¿Qué buscaban y qué encontraron?
 
Justamente lo que nosotros buscábamos era la experimentación teatral, continuar con la búsqueda, con probar nuevas ideas. Y concretamente lo que encontramos fue el show que hoy en día tenemos funcionando. Fue como descubrir nuevos estadios, nuevos lenguajes para seguir presentando. Si bien el lenguaje que usamos nosotros esencialmente es siempre el mismo, vamos desde el cuerpo, vamos con el impacto visual, vamos con la potencia musical, no usamos texto, no usamos lenguaje. Es más que nada visual y del cuerpo. Eso lo seguimos manteniendo, eso lo traemos de una compañía que se llamaba La Organización Negra. Son constantes: la utilización de elementos primarios: el agua, el viento. En este espectáculo no usamos el fuego porque no se puede adentro de la sala (risas). Esos mismos elementos primarios los venimos trayendo de esa compañía (La Organización Negra) que fue como la primera compañía de teatro un poco alternativo, diferente. Entonces FuerzaBruta continúa con eso pero empezamos a buscar desde diferentes lugares. Por un lado nos teníamos que sacar de encima lo del teatro aéreo de De La Guarda, no podíamos repetir ni contar desde el mismo lugar. Entonces ahí nos forzamos muchísimo más a buscar y a experimentar. Y tomamos diferentes caminos. Un camino fue el de la investigación tecnológica. Concretamente nos dedicamos a buscar materiales, a desarrollar materiales y maquinarias para poder hacer el espectáculo, cosas que no existían en forma estándar. Ese fue un camino que nos llevó a tener algunas de las escenas que tiene el show, que son muy particulares en cuanto al diseño de la estructura y a la utilización de estos materiales. Y por otro lado la búsqueda del lenguaje: cómo encontrar diferentes momentos sin recurrir a lo mismo que utilizábamos con De La Guarda. Y siento que encontramos, por ejemplo, una de las escenas que tiene el espectáculo: la llamamos El Corredor, es un actor que corre sobre una cinta. Siento que para nosotros fue la punta del iceberg de donde empezamos a desarrollar FuerzaBruta. De hecho, es la primera escena con la cual empezamos a trabajar y creo que ahí también logramos algo bastante novedoso en cuanto a la experimentación teatral. Creo que es una escena que tiene muchísima acción, dramatismo, tiene características fílmicas, cosas como que pasan en el cine pero pasan en el show y en vivo. Siento que eso es un poco lo que encontramos.
 
¿En cuánto tiempo lograron eso?
 
Nos tomó entre un año y medio y dos años. Concretamente nosotros empezamos hacia finales del 2003 a probar cosas y lo presentamos por primera vez en público en mayo de 2005. Ese fue todo el proceso de búsqueda, prueba, redefinición. Buscar, borrar, innovar, equivocarnos volver a empezar.
 
¿Han cambiado cosas en el tiempo del show?
 
Sí. El show tiene una cosa muy particular para nosotros que es la repetición del show, hacerlo, y esta constante de mantenerlo vivo y hacerlo en vivo hace que vos el show lo empieces a entender como a partir de la repetición, entonces fue cambiando, va mutando.
 
¿La energía es igual, es distinta, cómo se siente?
 
El resultado es igual, lo que para nosotros no es igual es los medios como llegamos, obviamente. Por ejemplo, el show que hacemos en Buenos Aires tiene un código con el público. Al público argentino lo conocemos y hay un código en el cual sabemos cómo reacciona. El público mexicano por ahí reacciona parecido pero hay otro tipo de código. Entonces los primeros shows son de búsqueda. El show es el mismo, las escenas son las mismas, empiezan y terminan igual; lo que cambian de ciudad a ciudad son las puestas. Acá hay una sala pequeña, en Nueva york la sala es pequeña, en México tenés un show gigante, el mismo que habíamos presentado en Taiwán, en una carpa gigante. Eso creo que te genera algo en el entorno, te genera una sensación por un lado. Y por otro lado es esto, es buscar. Cómo me relaciono con el mexicano, con el taiwanés o con el de Londres? El primer show es estar ahí entre el público, ver, percibir. Acá con el público argentino nosotros nos tiramos encima. Te abrazás y ya sabés que es el código, conocemos la sociedad y sabemos que es así. En México si vos te le tirás a alguien encima, hay que tener cuidado, hay que medir. Por ejemplo, concretamente en Taiwán son muy particulares, había que arrancar de nada. A veces no los podíamos ni tocar, es gente de otra cultura oriental, gente extremadamente respetuosa, al punto tal que ingresaban a la sala y vos veías que se ordenaban como si fuera un auditorio, estaban en fila. No podés aplicar lo mismo que acá o en Latinoamérica. Había que empezar a jugar hasta como un juego muy infantil, agarrarlos de las manos, mirarlos a los ojos y empezar a convencerlos y a desestructurarlos y por ahí hasta a sacarles el miedo.
 
¿Creés que esta esencia primitiva inherente al ser humano es un poco lo que despiertan?
 
Para mí sí. Yo creo que nosotros logramos como un lenguaje universal que es, al no utilizar el texto y al no utilizar siempre las palabras, la no utilización de entender la necesidad, y concretamente poder transmitir desde el cuerpo. FuerzaBruta transmite desde el cuerpo, nosotros no tenemos otra forma. El actor transmite desde el cuerpo, no te puede hablar. Te lo muestra con el cuerpo, esta cosa básica, elemental y primitiva. FuerzaBruta, el nombre, viene un poco de eso también; de un estadio muy básico y primitivo donde las personas hacen las cosas sin la utilización del pensamiento, viene la fuerza primero. Entonces tratamos de llevar eso a la escena y creo que esa cosa tan primitiva hace que podamos tener ese lenguaje universal y que le llegue a la gente ahí abajo. Siento que hay una frase que Diqui utiliza mucho: ‘el show pega primero en el cuerpo, atrás de las retinas’. Primero va ahí y después viene el pensar ‘qué me quiso decir con esta escena, qué están transmitiendo?’. Además yo siento que nosotros buscamos hacer que el público transite por una variedad de demociones pero el objetivo y el final de todo es la celebración. Es como celebrar y romper esquemas, celebrar todos juntos. De hecho el show termina con todo el público mezclado, saltando, abrazándose. Hay momentos del show en el que los actores conceptualmente desaparecen y el lugar lo toma el público y se hace dueño. A veces te va bien y a veces no porque el público participa más que otro. Hay shows, hay días. Por ejemplo, el show de los viernes es más show. Hay uno más temprano y otro más tarde, son diferentes. Por ahí en el de más tarde la gente está más desestructurada porque es más nocturno. Viene otro tipo de gente y pasan otras cosas, aunque el show sigue siendo el mismo pero la interacción entre los actores y el estado del público hace al show, marca dónde va a terminar el show. El show de los domingos a las 5 de la tarde más familiar, vienen más chicos. Pasan cosas diferentes. Eso le de mucha vitalidad al show, y ese envío primitivo de los seres hace que tengamos esta cosa de un lenguaje directo, universal y entendible.
En FuerzaBruta nosotras tratamos no de contar algo sino que la gente lo viva. Y que al actor también le pase eso, nosotros trabajamos muchísimo con los actores y las actrices desde que lo que están haciendo en el momento que lo están haciendo sea totalmente real. Nosotros no nos imaginamos el espectáculo como algo con escenario, escenografía ya actores. Para nosotros es un hecho único que sucede.
 
El concepto es: El artista, el actor, sabe cada paso que tiene que hacer. Sabe que tiene que ir de acá para allá, que van a prenderse ciertas luces, que se va a tener que bajar, y se va a tener que mojar. Lo que no es previsible, y que no queremos que sea previsible para que el actor no se acomode en un lugar, es lo que él va a sentir. O sea, nosotros les pedimos y trabajamos para que ellos sientan el momento. Si el tipo vino cansado porque a la noche estuvo en una fiesta o le pasó algo, a nosotros nos gusta que eso lo lleve al show.
 
Que no esté automatizado desde el artista.
 
Tal cual. Eso es justamente lo que no queremos del show. La línea está pero buscamos que sea bien realista en ese sentido, que les pase. Nosotros trabajamos mucho con eso, nos damos cuenta cuando el actor está puesto o cuando sabés que lo está viviendo. Tratamos que no especulen. Nosotros lo que les dijimos a todos es: ‘el día que se sientan cómodos haciendo el show, empezamos mal’. Lo peor que nos puede pasa a nosotros en nuestra expresión artística es que los actores se sientan cómodos. Es decir, que saben que lo que hacen funciona. Nosotros lo que queremos es la búsqueda constante. Si ellos saben que hacen un pasito y el público baila, bueno lo haces una o dos veces y después buscá otro.
 
La idea es fomentar el vértigo desde el espectador hacia la obra y del artista también hacia el público.
 
Exacto. Que el artista tenga constantemente una adrenalina, que salga a probar cada día. Obviamente no todos los días tenés algo que probar pero es como buscar interiormente porque muchas veces son los pequeños detalles los que hacés diferente y son los que a vos te nutren y te hacen sentir que el show está vivo y que hacés algo nuevo. Después es como trascender el show, intentamos que el actor entre al show en un estado que no sea del estilo ‘escena 1, escena 2 y así’, para decirles algo. La idea es que el actor entre, que transcurra un viaje y termine. Y que todo el tiempo esté en un estado. No nos gusta dividir el show en secuencias.
 
¿Cuántos artistas son en el show?
 
El show se hace con pocas personas, no con muchos, auque lo parezca: son 5 chicas y 3 varones que van rotando. Ninguno tiene ningún rol fijo. Las chicas hacen todas las escenas, los varones hacen todas las escenas. El staff es de más gente, hay más chicas pero el show lo hacen ellos 8 más los técnicos, operadores, etc.
 
¿Cómo se maneja la energía, desde el ensayo o cuando están por salir?
 
El primer contacto del día es un trabajo verbal sobre lo que pasó en el show anterior, lo llamamos track meeting y ahí se habla de todo lo del show. Después los chicos hacen como una entrada en calor, entran y se van concentrando. La entrada en calor tiene diversas partes: algo de aeróbico, algo de gimnasia y una parte como de kung-fu. Después viene camarines, vestuario y entran; entonces vienen con lo que pasa de afuera y de a poco se empiezan a meter. El track meeting ya te empieza a meter en el mundo del show, la entrada en calor te empieza a meter en el show en sí mismo porque encima se hace generalmente dentro de la sala, y ahí te vas metiendo hasta el momento en que empieza el show. En ningún momento podemos dejar de lado que hay un show de riesgo porque si bien la costumbre es que tengan su seguridad, que les vaya bien, que no tengan accidentes, no se deja de lado que es un show de riesgo. En la cabeza es constante que los tipos se están colgando, están haciendo escenas peligrosas, están en el aire, el riesgo está todo el tiempo.
 
Ponen el cuerpo a la situación.
 
Todo el tiempo está el cuerpo primero, muchas veces en posiciones que no son naturales. Porque están colgados un rato de un costado, después del otro. No es muy natural, entonces es necesario el cuidado del cuerpo y la concentración para mantener esto de que es un show de riesgo. No se ve como de riesgo porque a vos como público te contagia la euforia y te dan ganas de estar ahí haciendo esas cosas y hasta parece fácil hacerlas. Ccreo que eso está bueno, que a vos te den ganas de ser una de las chicas que está en la pileta y que te andes tirando de cabeza. Pero eso requiere, más allá del entrenamiento, esta concentración en la forma de caer, estar conciente que es un show de riesgo que si caés mal te golpeás; es muy necesario ese reflejo constante del hablar y recordar el cuidado, la concentración.
 
En el momento en que están entre el público y se genera esa energía y adrenalina que el público contagia y retroalimenta, ¿cómo se maneja el cuerpo al terminar el show?
 
Quedás cargadísimo. El después es nuevamente otro trabajo, hacemos como un momento de relajación para terminar. Los chicos tienen un lugar separado, fuera del público donde tienen 20 minutos obligatorios de elongación, recuperar aire, conectarse con el cuerpo y de ahí salen a la vida normal.
 
Respecto a la música…
 
La hizo Gaby Kerpel, que es compositor musical; viene trabajando con nosotros dese La Organización Negra, De La Guarda y FuerzaBruta. La música fue compuesta especialmente para el show y tiene como concepto un trabajo desde la mezcla de música étnica con música electrónica. Tiene una cosa también como de rave y dance, hay varias partes del show que tiene un elemento con mucho pulso, con mucha profundidad; está más presente la música electrónica en general. En este espectáculo la música no está tocada en vivo, si bien está operada en vivo porque el show no corre siempre igual. La música es siempre la misma pero te pongo un ejemplo: hay una operación de la música que requiere que si una escena tarda un poquito más en salir, la música se extiende un poquito más. Es como un falso vivo, es una situación en la que el operador maneja la situación. Si desde el backstage te dicen ‘no sale tal escena’ o aguantá un poco, el operador hace un loop y la aguanta un rato.
 
Es ambiguo porque es moderno, dijiste lo de la tecnología en un momento, pero de todos lados se apunta a lo primitivo.
 
Justamente porque a nosotros lo que nos gusta es no mostrar lo tecnológico sino utilizarlo. Y que el elemento humano esté siempre, que prevalezca. Vos ves esta pileta y realmente te llama la atención el material y tiene un desarrollo tecnológico tremendo pero a vos lo que te quedan son las chicas tiradas en el agua, pateando, saltando; lo tecnológico no está mostrado. Y tampoco buscamos lo tecnológico high-tech, de súper modernidad. Buscamos mucho lo rústico, siempre el elemento primitivo está. Nos basamos sobre la tecnología para usarla y que nos lleve a diferentes escenas para que nos permita experimentar y tener una imagen nueva pero el elemento primitivo y el elemento humano es lo que para nosotros prevalece. Y creo que es lo que te contagia porque yo como espectador no me llevo ‘uy, qué estructura, qué puesta de luces’ sino que me llevo más lo que me pasó con el actor. Siento que eso nos diferencia mucho del entorno artístico que se presenta. Es decir, siempre está, como el ejemplo del Cirque du Soleil o la Fura dels Baus. La Fura dels Baus también utiliza la tecnología, va a otro lugar. El Cirque du Soleil es súper estético, glamoroso, también utiliza la tecnología pero son diferentes formas de llegar al hecho artístico.
 
Hay mucha gente que quizás no vio sus espectáculos pero sí reconoce la estética de FuerzaBruta. Si tuvieras que elegir una particularidad que los distinga, ¿cuál sería?
 
Creo que la estética de FuerzaBruta es como una mezcla de algo rustico con algo tecnológico y con algo de dimensión. Creo que FuerzaBruta tiene una característica de dimensión, como de cosas grandes, y me parece que la utilización de estos elementos en forma recurrente es lo que nos marca. También tenemos una estética en el vestuario, una cosa como retro urbana.
 
Es un poco como lo que comentabas. La dualidad del avance tecnológico y al mismo tiempo el retroceso que no avanza en paralelo.
 
Exactamente. Yo creo que como características nos representa eso: un poco de grandes dimensiones, de tecnología pero enmascarada por lo primitivo y por lo rústico.
 
¿En qué países estuvieron y cuántas presentaciones han hecho?
 
Este show se estrenó en Buenos Aires en mayo de 2005, ese fue el estreno oficial. Después hicimos Lisboa, Londres, volvimos a Buenos Aires, Córdoba, México, Edimburgo, Berlín, New York, Caracas, Bogotá, Taiwán, Chicago. En New York es especial porque el show quedó instalado. Lo estrenamos en el 2007 y funcionó muy bien, entones hicimos un casting e incluimos actores y técnicos americanos. El show está funcionando en forma permanente hasta el día de hoy en NY, donde ya están por cumplir 1.000 funciones.
 
¿Cómo es, desde el lado del artista, vivir en esta compañía?
 
Para mi esto de vivir dando vueltas por el mundo es súper interesante como estilo de vida porque, por un lado, te permite esto de recorrer el mundo, de estar en contacto con diferentes estilos de vida, con personas, culturas. Y, por otro lado, también siento a nivel personal que te permite desarrollarte profesionalmente. Además, cuando la compañía está concretamente de gira no hay una carga tan tensa de ensayo como la puede haber acá. Hay una carga del show porque los chicos tienen que hacer 8 o 9 shows por semana entonces no podés hacer muchos ensayos porque no sirve, entonces generalmente tenés un tipo de vida más cómodo.
 
Es una vida totalmente nómade.
 
Sí. Yo viví esa época nómade durante muchos años, especialmente con De La Guarda y la Organización Negra. Después con FuerzaBruta ya al dedicarme más a la Coordinación general y también establecerme como padre de familia eso ya cambia. Ya no podés viajar tanto, empezás a tirar raíces y tenés que quedarte un poco más. Entonces yo viajo para los montajes y los estrenos, y después me vuelvo.
 
¿Con qué frecuencia pueden llegar a estar afuera?
 
En Taiwán estuvimos casi 12 semanas en total. Ahora en México creo que van a ser casi 3 meses también. En Chicago también 3 meses. En general no superan ese tiempo.
 
¿La elección de las ciudades y el lugar tiene que ver con la estructura o pueden llevar la carpa y armar en el espacio libre que haya?
 
Depende la estructura que nos propongan. Hay lugares donde lo hacemos directamente dentro de un teatro, como en Chicago. Es un teatro tradicional que se llama Auditórium Theatre, que es antiquísimo, y el show está montado en el escenario no en las butacas. En Puerto Rico y en Miami también hicimos eso.
 
Tenés alguna anécdota como la de Taiwán, de interacción con el público?
 
En New York nos pasó algo muy particular. Nosotros tenemos una gestualidad con Argentina que es muy particular (mueve el brazo como si estuviera alentando en un partido de fútbol) y muy local. Y en New York no había caso; en realidad no había caso pero cuando lo hacíamos nosotros había caso porque estábamos totalmente convencidos que era lo único que podíamos hacer. Lo hacíamos y funcionaba pero cuando nosotros les enseñamos el show a los actores americanos ellos lo hacían muy leve y no pasaba nada. No les pasaba nada a ellos porque no era propio. Eran como una copia de lo que hacíamos nosotros y no funcionaba. Ahí nosotros realmente nos decíamos ‘¿qué hacemos con esto?’. Entonces les dijimos que prueben cómo lo harían ellos, y en New York salió otro gesto que realmente no nos gustaba mucho en el momento que la gente tuviera que participar pero ellos lo entendían y se enganchaban. En realidad nosotros entendimos que lo más importante es que el actor haga lo que siente.
 
¿Y ahora qué tienen preparado?
 
Estamos preparando un show nuevo. Empezamos a pensar en esto pero apareció el proyecto del Bicentenario, en el cual participamos con un show realmente muy grande y le pusimos pausa a nuestro nuevo espectáculo. Entonces paramos, nos dedicamos al evento del Bicentenario y eso nos ayudó a probar ideas nuevas, que están dentro de ese nuevo espectáculo y con las que ahora en julio empezamos nuevamente a trabajar. Tenemos ganas e intenciones de presentarlo en el 2011.
 
Con el nombre de FuerzaBruta?
 
FuerzaBruta es la compañía pero ese espectáculo ya va a tener nombre porque éste en realidad no tiene nombre, se llama igual que la compañía. Para el próximo show tenemos un nombre que anda dando vueltas, que es Fuerza Invisible; tal vez quede, tal vez no.
 
Habrá tormenta de ideas para definirlo.
 
Sí, más que nada ahora hay que empezar a diseñar pasos de cómo empezar a probar y a darle el espíritu y llevarlo a cabo.
 
Fuerza Bruta
Martes a domingo – Sala Villa Villa
Centro Cultural Recoleta
Junín 1930
Entradas: desde $ 50 (en TicketPortal)
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.