"Amapola, lindísima Amapola. ¿Cómo puedes tú vivir tan sola?”. Así cantaba Sara Montiel las estrofas del tema que comparte su título con la obra dirigida por Ricardo Racconto e interpretada (y cantada y bailada) por Sabrina Lara, Carolina Pofcher, Gimena Racconto y Vanina Ramírez.

Es esa misma canción la que introduce a tres de las féminas protagonistas en el escenario de ese show tan meticulosamente planeado entre todas, y que tambalea por la llegada a último momento de una de ellas. Pese a los problemas iniciales, salen a escena a interpretar el primer cuadro musical de la noche: “Mi libro de amor”. A este se le sumarán a lo largo de la obra “Rubias de New York”, “Nana Pancha”, “Tico Tico”, “Piensa en mí” y, para cerrar, “Amapola”, la misma canción con la cual se inicia la puesta.
 
Pero la acción más trascendente y fundamental de la obra sucede tras bastidores, en los camarines donde el cuarteto comparte el cambio de vestuario y traumáticas experiencias de vida. “Habíamos quedado en no traer los temas de terapia acá”, insistirá hasta el cansancio Clara, la psicóloga e impulsora de este proyecto catártico para sus tres pacientes. Lo cómico será que en una especie de transformación -y separación de su persona con su personaje- cada vez que practique sus análisis terapéuticos se pondrá sus anteojos.
 
Todas ellas, incluida la profesional del psicoanálisis, son víctimas de maltratos y conflictos arrastrados desde hace varios años, pero esos problemas quedan olvidados brevemente cuando en su afán de auto-superación salen entusiasmadas a interpretar los cuadros musicales. Es allí donde se lucen las cuatro actrices, resaltadas por los vistosos y llamativos atuendos elegidos en cada uno de los cuadros que integran “Amapola”.
 
Clara, la psicóloga y pseudo líder del grupo, expresa en más de una oportunidad: “Dejemos nuestros problemas personales afuera”. Sin embargo, muy a pesar de una de ellas, se dispondrá a reprogramar (a través de su celular) alguna que otra sesión por una cita con su odontóloga. Este tipo de circunstancias son las que convierten a la obra en una entretenida “tragicomedia musical”, que en 70 minutos pasea al espectador por un abanico de sensaciones y estados anímicos de las 3 pacientes y de la misma psicóloga, que reconoce que también es “un ser humano” y tiene “problemas”. De manera hilarante, el camarín se transforma momentáneamente en su consultorio.
 
Es quizás detrás de toda esa parafernalia musical, de vestuario y de maquillaje que las cuatro intentan ocultarse tras un personaje que les provoque menos angustia y dolor que sus realidades cotidianas, pero queda evidente que las analizadas -y la analista también- acarrean sus problemas incluso más allá del escenario, aunque inconscientemente parezcan haber acordado solucionarlos justamente la noche del estreno de su espectáculo sanador. Es por eso que el sueño cumplido se ve opacado por las vicisitudes que se presentan esa misma velada, tornando toda la situación en una comedia dramática con bastante humor negro.
 
Luego de animarlas y analizarlas entre cuadro y cuadro, una tarea necesaria para continuar con el desarrollo del espectáculo que decidieron montar en un gran esfuerzo personal, la terapeuta termina haciendo catarsis de su propio bagaje emocional, acorralada por sus pacientes quienes desesperadamente buscan su cruda verdad y, así, poder cerrar algunas de sus heridas.
 
Musicales, buenas actuaciones, diálogos deleitables, humor negro, cuestiones analíticas y una balanceada combinación de comicidad y dramatismo conforman “Amapola. ¿Cómo puedes tú vivir tan sola?”, una ocurrente obra que ya va por su segunda temporada en la cartelera porteña.
 
 
“Amapola
¿Cómo puedes tú vivir tan sola?”
Foro Gandhi
Av. Corrientes 1743
Sábados a las 21:30
Entrada: $ 30
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.