En total, fueron cuatro las jornadas a puro Rock & Roll, y algo más, las que se pudieron disfrutar durante el Quilmes Rock 2009. Todas ellas con una cantidad de público que colmó las expectativas, a pesar de lo difícil que se hizo para la mayoría por los costos de las entradas poder ir a más de una de las presentaciones. Pero bueno, a veces no se puede, así que en muchos casos  hubo que conformarse con elegir sólo una fecha.

La que más seguidores tuvo fue el día a pura bandas nacionales, el sábado 4 de abril, con Divididos y Los Piojos como los grandes de la noche. Ante casi 65 mil personas, y tras la previa presentación de Fidel, Kapanga y Los Cafres, el trío integrado por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella tocó clásicos como Ala Delta, Que Tal, El 38 y El Arriero, y algunos temas inolvidables de Sumo como Mejor no Hablar de Ciertas Cosas. Aunque el plato fuerte estaba aún por venir.
 
La banda que se inició en El Palomar cautivó con casi dos horas y media de show, tiempo en el que tocó todo o casi todo (porque siempre se quiere más) lo que los piojosos habían ido a escuchar: Arco, Chac tu Chac, Ay ay ay, Civilización, Bicho de ciudad, Pacífico, Maradó, Tan solo, El farolito y Desde Lejos no se ve, entre otros temas. Y para darle un toque de gracia a la noche, y frente a algunos rumores de posible separación, Ciro anunció que el próximo 14 de mayo van a estar tocando en el Club Ciudad de Buenos Aires.
 
El final del festival estuvo reservado para Kiss, la banda liderada por Paul Stanley y Gene Simmons que con himnos como Deuce, Hotter than Hell, 100.000 Years, Black Diamond, Dressed to Kill, Rock and Roll all Nite y Detroit City, hicieron vibrar a las 54 mil almas que poblaron el estadio de River Plate el domingo.
 
Entre maquillaje, pirotecnia, juego de luces, efectos especiales como la aureola de fuego que cubría la batería y los inigualables toques de Gene, como su escupida de fuego, su vómito de sangre y su elevación al estilo de un vampiro con la que sobrevoló parte del campo (hasta la torre de sonido), los cuatro jinetes del infierno rockearon sin parar y sumaron a su estupenda actuación, un show realmente imperdible.
 
Previamente habían estado Massacre, Molotov, Las Pelotas y Los Ratones Paranoicos, pero los que fueron esa noche lo hicieron realmente para ver a la banda estadounidense que vino a la Argentina después de más de 10 años de ausencia. Esperemos no tener que aguardar tanto tiempo para volver a estremecernos con sus acordes.
 
En cuanto a los días previos, la primera de las jornadas del festival estuvo encabezada por Radiohead, con su primera presentación en el país, que agotó las entradas en el Club Ciudad de Buenos Aires, si bien fue la de menor convocatoria. Aunque 35 mil personas no es una cifra despreciable.
 
Y la segunda, la que me hizo sentir literalmente cómo la sangre corre por mis venas (algo que siento cada vez que los tengo frente a un escenario), fue la liderada por Iron Maiden. La Doncella de Hierro tocó ante un Vélez Sarsfield colmado con 45 mil metaleros, a tan sólo un año de haber realizado su última presentación en la Argentina (para ver más detalles de este show, pueden hacerlo en Iron Maiden en Vélez: la Doncella de Hierro Ganó una Nueva Batalla).
 
Después de todo esto, las casi 200 mil almas que desfilaron por los distintos escenarios del festival siguen dándole al Rock and Roll su verdadero significado.
ETIQUETAS
|

Periodista y profesora de Historia. Editora y creadora de ABC Cultural.