“Música en movimiento”. El Choque Urbano no es sólo eso, también es una conjunción de artistas que interpretan historias cuyos sonidos provienen de instrumentos no tradicionales e incluso, en algunos cuadros, de sus propios cuerpos. A lo largo de su trayectoria artística, algunos de sus espectáculos fueron aclamados no sólo en nuestro país sino también en Asia y en Europa.

Santiago Ablin y Lucas Rivarola son dos de los once artistas que actualmente siguen protagonizando “La Nave”, espectáculo que se despide este fin de semana de Ciudad Cultural Konex. Antes de finalizar este ciclo, ambos conversaron con ABC Cultural para explicar cómo trabaja el grupo en cada obra y, además, compartieron algunas de las experiencias y sensaciones derivadas de sus presentaciones aquí y en el extranjero.
 
¿Cómo definirías a El Choque Urbano?
 
Santiago Ablin: Como un grupo de artes combinadas, con dominio de la percusión con elementos no convencionales del teatro y la danza. Es un grupo que trabaja hace 9 años, y que siempre trató, a medida que fue pasando el tiempo, de entrar en lo teatral, de no quedarse en los temas musicales sino contar una historia teatral desde que comienza algo hasta que termina.
 
¿La idea fue siempre hacer un espectáculo multidisciplinario?
 
Santiago: Al principio hacíamos escenas sólo percusivas, las conectábamos con un apagón y con un número en el medio, y a medida que iba pasando el tiempo nos metimos en contar algo que fue más teatral.
 
¿Esto fue por una inquietud del grupo o por percibir que era más inclusivo empezar a incorporar otras disciplinas?
 
Santiago: Creo que tiene que ver con una búsqueda interna nuestra, es parte de nuestra identidad. De hecho es una de las cosas que nos diferencia con los grupos internacionales que hacen lo mismo: nosotros contamos una historia de teatro.
 
Lucas Rivarola: Además hacemos música de instrumentos, que también es una premisa del grupo. No necesitás ir a una casa de música a comprarte un instrumento sino que hay musicalidad en todos lados: en vos, en objetos que te rodean.
 
Santiago: El espectáculo anterior (Fabricando Sonidos) tenía escenas con distintos elementos. Este espectáculo es más uniforme en eso, no hay tanta percusión corporal como en el anterior y es todo una nave que tiene su orquesta; es más grupal el contenido. Hay personajes que van llevando la historia, lo siento más homogéneo. En La Nave están los protagonistas que llevan el hilo teatral de la obra y también están los músicos que sostienen un hilo musical pero todos tienen que hacer todo.
 
Lucas: La música cuenta tanto como la teatralidad, al menos es lo que se busca.
 
Estuvieron por Asia y por Europa, ¿qué tal estuvo la experiencia?
 
Lucas: En Holanda estuvimos un mes en Amsterdam, presentando la obra anterior (Fabricando Sonidos) y fueron algo de 28 ó 30 funciones en 35 días. Bastante agotador. Yo creo que una de las críticas más lindas fueron las que tuvimos en Holanda. Personas con una mirada súper intelectual sobre la obra, los diarios lo comparaban con Rebelión en la Granja, de George Orwell. La rebelión de los empleados de esta fábrica frente al tirano, que también había sido empleado y tomó el poder totalmente corrompido. Ellos vieron ese mensaje mucho más de fondo, quizás mucho más lejos de lo que queríamos expresar nosotros. En Holanda siempre actuamos a teatro lleno, la gente se paraba, no entendían lo del idioma. Corea fue otra experiencia, y a la gente la verdad que le encantaba. Además eran teatros de dos mil personas, siempre había mucho público, los gags funcionaban y eso le permitió mucho más viajar a “Fabricando”. Creo que ésa fue universal, y creo que "La Nave" también lo es. Creo tiene una posibilidad de ser interpretada por cualquier persona que la vea, más allá de que entiendan o no el español. Más que nada porque es netamente muy musical, y siempre se cuenta a través de la música los estadíos y más o menos las situaciones de quiebre de la obra.
 
Entre varios de ustedes han formado varias bandas paralelas (Color, UnPerro Funk). ¿Cómo hacen para compatibilizar todos los proyectos?
 
Lucas: Si bien podríamos tener proyectos con gente que no sea integrante del Choque, hay una energía, un compartir y una idea de un montón de cosas en las que coincidimos que nos hacen formar las bandas paralelas, por ejemplo UnPerro Funk (donde él canta). Justamente que compartamos el laburo hace que podamos compatibilizar muy bien los horarios, porque todos sabemos a qué día y hora ensayamos y podemos coordinar eso y los shows.
 
¿Cuántas horas ensayan con El Choque Urbano?
 
Lucas: Para meter una obra estamos entre 6 y 8 horas por día. Hemos llegado a tener semanas de 5 días de 8 horas cada día. Ante el estreno de un espectáculo se ha llegado a ensayar hasta las 2 de la mañana. Hay que ser muy respetuoso el uno del otro porque somos muchos. Es tiempo y laburo para todos, y todos dependemos al fin de todos.
 
Con respecto al público, ¿cómo lo sintieron en esta temporada?
 
Lucas: Excelente. El público en realidad fue quien dio la pauta de decir ‘está cambiado, me gusta más, mejoró esta parte de la teatralización y no de lo físico’. Es el gran termómetro de la obra. Creo que el público ya sabe musicalmente la calidad de espectáculo que va a ver, pero espera ese plus. O sea, ‘sabemos que tocan así, que suenan un montón’ pero qué parte de teatro tienen ahora. “Fabricando…” fue muy pesado, fue una obra con mucho mensaje, muy larga. Se exponían de alguna manera muchos temas y esta obra se alejó quizás un poco de ese reflejo que se intentaba dar pero se acercó a otras cuestiones, como la exclusión, el pertenecer o no pertenecer.
 
También lo expresa de otra forma, quizás no reírse de eso sino presentarlo de alguna manera un poco más liviana, más digerible para el público.
 
Lucas: Totalmente. Creo que particularmente la idea es llegar desde el humor, no sé si es más simple pero creo que el público recuerda más una escena que le haya causado gracia. Todo lo que te sensibiliza o te moviliza te queda, de alguna manera.
 
¿Depende mucho la respuesta del público para que ustedes vayan maniobrando la escena?
 
Lucas: En realidad yo creo que afecta, no sé si el ego del actor, pero sí para que un gag funcione o alguna vez no funcione. Lo interesante es no quedarte en ese momento,  no pensar ‘¿por qué si se ríen siempre ahora no?’. Además que el público no reaccione automáticamente frente a un gag no significa que no le guste o no le interese sino que a veces es señal de que hay demasiada tensión o simplemente no aplauden porque son súper respetuosos o que sienten que no aplauden cuando no deben hacerlo. No son errores sino accidentes que uno debe capitalizar, encontrar la manera de continuar sin que sea notable para el público que ahí pasó algo que no debería pasar. 
 
¿Qué margen de improvisación tienen?
 
Lucas: Musicalmente, no hay lugar para la improvisación. Está todo compuesto y se toca todo así, salvo muy raras excepciones.
 
El tema del idioma, rarísimo y totalmente incomprensible, ¿cómo nació?
 
Lucas: El idioma inventado es eso, crear un idioma. Que la palabra no pierda la musicalidad de lo que quiera decir pero sí la literalidad en forma dramática, pero que no sea completamente incomprensible.
 
Más allá del lenguaje que está deliberadamente hecho para que no lo comprenda cualquiera, se entiende el hilo conductor de la historia, lo que va transcurriendo y cómo se va desarrollando.  
 
Lucas: Es algo que de alguna manera por casualidad, y por convicción, fuimos adquiriendo: esa capacidad de tratar de hacer algo no muy focal, no muy centrado que nos condicione a un público. Que cualquier persona pueda obtener una lectura y sacar una conclusión de lo que pasó.
 
¿Está bueno que hagan una especie de ensayo-error, que vaya mutando y que pueda servir para otros espectáculos?
 
Lucas: Sí, el ensayo-error es cada función. Es increíble ver cómo desde el comienzo de la obra se va modificando, y quizás hoy haya modificaciones para mañana, y quizás hasta la última función haya variaciones. Porque es eso también el espíritu del grupo, modificar lo que haga falta.
 
Eso también marca el dinamismo de la obra.
 
Lucas: Claro, todo va cobrando un dinamismo importante. Igual la repetición está buena, ahí es donde se logran pulir las cosas. Porque podés repetir la escena incansables veces y, como actor, que te puedas sorprender en el mismo momento de la misma manera siempre hace al laburo.
 
¿Se van notando función a función a las modificaciones, en este caso en La Nave?
 
Santiago: No, en este caso es semana a semana.
 
Lucas: Fue un proceso también muy difícil el de La Nave.
 
Santiago: Para arrancar primero fueron 4 meses donde teníamos que estrenar la obra en el Paseo La Plaza y estábamos en cero, sólo estaba la música. Fueron 4 meses de trabajo 8 horas por día todos los días, muchas cosas que hicimos que al empezar el ciclo se sacaron completamente. Empezamos más que nada con una propuesta musical y de acción, sin estar muy satisfechos de lo que habíamos estrenado y después de esos 4 meses en el Paseo La Plaza tuvimos la suerte de venir acá (C. C. Konex) y ahí pudimos trabajar un poco más relajados antes de estrenar. Como decía Lucas, se fue construyendo más desde lo teatral, que era lo que no tenía la obra antes de estrenar.
 
Lucas: Era más una historia musicalizada. Si bien transitaba por momentos, estaba lejos de lo que es hoy el náufrago, el capitán, la tormenta, la lluvia. Si bien estaba todo ésto, eso estaba como gravitando dentro del contexto real.
 
Desde que tienen la idea hasta que la ponen en escena, ¿cómo es el proceso creativo?
 
Santiago: Fueron distintos procesos. En el de “Fabricando Sonidos” empezamos haciendo escena, apagón, otra escena, apagón y a medida que fue pasando el tiempo fue entrando gente, empezamos a hacer teatro, con bailarines y se fue laburando una historia a medida que fue pasando el tiempo.
 
¿En ese proceso participan todos?
 
Lucas: Sí, en realidad siempre Santiago plantea un tema, un toque, una composición y de ahí se va buscando pero la directiva primaria es clave: vamos a tocar esto con esto. Después la postura corporal o qué te lleva a hacer eso o qué te dispara tocar de esa manera puede derivar en una escena o en un gag.
 
¿Todos tiene la posibilidad de aportar, de sugerir, para llegar a mejorar algo?
 
Santiago: Todos tienen la posibilidad de aportar y a la vez está el Director, que te va a decir “esto está bueno, esto no tanto”. La decisión del que lo ve de afuera es de Manuel (Ablin, Director). "La Nave" sí fue un planteo de creación colectiva, no fue lo mismo para “Fabricando…”.
 
¿Cada uno puede seleccionar qué le gustaría interpretar? Porque vos, junto con Sebastián, tienen como los personajes principales de la historia.
 
Lucas: Eso fue casi accidental porque yo tenía una enfermedad al principio de la obra. Cuando me incorporé al grupo, Manuel (Ablin) me plantea la idea de que yo pueda hacer como un segundo de Nacho (Masneri), que sería el capitán, y que trate de armar una relación con el personaje de Pepe (Sebastián iglesias). A partir de ahí, yo voy buscando y formando el personaje que sale. Manuel te tira una data de cómo le gustaría que se vea algo, y vos después vas buscándolo desde el hacer. Yo después le agregué lo de los cuernos y también quería jugar con la polaridad de ser como una visión muy grotesca de un tipo grandote, con la cara rara y a la vez jugar con que es un niño, muy grotesco, pero un niño, básicamente.
 
¿Cuáles son tus funciones como Director Musical?
 
Santiago: Hacer la música y pasarla. Componer lo que se va a tocar y pasar la data de qué personaje toca cada cosa, en qué orden.
 
El año pasado estuvieron de gira por el interior. ¿Qué balance hicieron de ese recorrido?
 
Santiago: Muy bien. El año pasado fue muy difícil y sin embargo estuvimos los 7 meses acá, vivimos, nos fuimos de gira, fue bastante gente a la gira. Para mí el balance del año pasado fue muy bueno, a pesar de que fue un año muy difícil.
 
Para quien nunca vio en vivo un espectáculo de El Choque Urbano, ¿qué puede esperar con La Nave?
 
Lucas: Primero sorpresa, en el sentido que creo que la gente no espera que el espectáculo suene tan bien. Siempre nos preguntan si hay pistas o si hay alguna parte que suene fuera de lo que se toca porque suena todo muy ajustado y muy bien. Después se va a encontrar con una obra de teatro -con principio, nudo y desenlace- donde hay pasos de comedia, donde se pueden relajar, divertirse y al final pueden bailar un ratito, si se quedaron con ganas.
 
Santiago: También se va a encontrar con un espectáculo bastante completo en distintos rubros y con artistas que le ponen el cuerpo y mucho corazón a la hora de trabajar.  
 
¿Qué se viene en el futuro para El Choque Urbano?
 
Santiago: Por ahora trabajar con La Nave y cuando compongamos otra obra, será. Por ahora es una incógnita. Además ahora se viene el disco: el sábado grabamos el CD y el sábado y domingo grabamos el DVD. La Nave está a punto caramelo para hacer el disco.
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.