12 de febrero, 2009

LA LEY DE (PETER) MURPHY

Inquieto, detallista, simpático con su público y muy profesional se lo vio anoche a Peter Murphy en el recital que brindó en el Teatro Gran Rex, donde cientos de fanáticos del ex cantante de Bauhaus disfrutaron de su ecléctico show. El Duque Negro, según uno de sus tantos apodos, llegó a Buenos Aires para presentar su última producción discográfica: “New Solo Album TBA”.

Dice la historia que junto con Bauhaus fue uno de los creadores de movimiento gótico y dark, que le abriría las puertas a otros significativos representantes de esos estilos, como Joy Division y Siouxsie & the Banshees, entre otros grupos.
 
La carrera solista de Peter Murphy, tras la disolución de Bauhaus, ha sido bastante prolífica ya que el cantante editó los siguientes discos: “Should the World Fail to Fall Apart”; “Love Hysteria”; “Deep”; “Holy Smoke”; “Cascade”; “Recall”; “A live just for love”; “Dust”; “Unshuttered” y el flamante “New Solo Abum TBA”.
 
De riguroso traje negro, a tono con el look oscuro que primaba entre el público, el cantante y showman apareció en escena minutos antes de las 22 y trepado a una escalera ubicada detrás de la batería. Deliberado o no, por momentos el efecto luminoso provocó que la figura de Murphy no se perciba desde las butacas, logrando que su voz suene tan desgarradora como tenebrosa.
 
Muy inquieto en el escenario, donde prácticamente no se quedó quieto ni un instante, El Duque Negro agradeció varias veces con un claro “gracias” y presentó a la banda que lo acompaña: Jeffrey Schartoff (bajo); Mark Thwaite (guitarra) y Nicholas Lucero (batería).
 
Pero lo de Peter Murphy no es sólo plantarse en el escenario y cantar ya que este impresionante showman, a sus 51 años, toca la guitarra, baila, recorre el escenario y seduce al público con sus extraños pasos de baile y su magnífica voz. Incluso, hasta se animó a bromear sobre su estado físico.
 
En un momento, sorprendentemente se acercó a los fans de la primera fila para preguntarles “cómo están” y hasta les permitió que le hagan preguntas, micrófono en mano, como si fuera una conferencia de prensa improvisada.
 
Tras 90 minutos de buena música, la banda se despidió para ser aclamada por el público a grito del famoso “Olé olé olé, Peter, Peter”. El cantante precedió al grupo y apareció con su guitarra a cuestas diciéndole al público “han sido fantásticos”. Luego, siguieron tocando 30 minutos más hasta despedirse con una enérgica versión de “Lust for Life”, de Iggy Pop, que puso a todo el Gran Rex a cantar y a mover los cuerpos.
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.