Eran las 20:45 del jueves 4 de marzo. El Luna Park estaba con localidades completamente agotadas, como lo ratificó la banda desde su página web, y las luces se apagaron, provocando un delirio entre el público presente cuyo promedio aproximado no era de más de 35 años, con algunas excepciones, claro.

Así comenzó el show que trajo nuevamente al trío noruego a nuestro país, aunque en esta oportunidad el contexto no sea tan animado ya que se enmarca en la gira de despedida definitiva de la banda: “Ending on a High Note – Farewell Tour 2010”. No es ilógico, entonces, que el último show esté planeado para el 4 de diciembre en Oslo, capital de su país natal.
 
Morten Haket (voz y guitarra), Magne Furuholmen (teclado y coro) y Paul Waaktaar-Savoy (guitarra, composiciones y coro) demostraron que sus destrezas musicales, sus melodías y sus inolvidables clásicos continúan conmoviendo a su público en todo el mundo. Anoche fue el turno de los porteños, que durante casi dos horas sin interrupciones (exceptuando alguna que otra frase de su tecladista) disfrutaron y se emocionaron con un recorrido de sus antiguas canciones así como también de varias de sus nuevas producciones, pertenecientes a “Foot of the mountain”, álbum editado en julio de 2009.
 
“The Banstand” fue el tema que dio inicio al show, para un público ávido de pop noruego y que obtuvo de la banda un último recital que permanecerá in eternum en sus mentes: 22 temas casi sin interrupción, salvo por algún ocasional “Gracias Argentina”, “Los queremos” y “Gracias por recibirnos de nuevo” de parte de Magne Furuholmen, una de las tres cabezas de la banda destacada por su carisma hacia el público. Morten Haket, por su parte, conquista con su dulce y eximia voz y Paul Waaktaar-Savoy lo hace desde las magníficas creaciones expresadas a través de su guitarra.
 
A este tema de su último álbum, “Foot of the mountain”, le siguió la canción que da nombre al disco, demostrando que tras varias décadas en la música, A-HA puede impregnar a sus composiciones un sonido moderno pero, a la vez,  conservando ese estilo característico que lo llevó a triunfar en los 80’s y principios de los 90’s.
 
Luego de varios temas nuevos, llegó el momento de los viejos hits. El aluvión comenzó con un certero golpe al corazón, empezando con una versión inicialmente acústica de “Crying in the rain”, que fue aumentando su potencia con el correr de la canción, y luego otra balada marca registrada del trío: “Stay on these roads”. Por supuesto que no faltaron en este recital de algunos de sus clásicos más roqueros, como “Move to Memphis”, “Blood that moves the body”, “The Living Daylights” (banda sonora de la película de James Bond con ese mismo nombre), “Cry Wolf” e “I’ve been losing you”, entre otros. En simultáneo al show, la pantalla gigante ubicada detrás de la banda permitía ver antiguos videoclips de A-HA en los que sus miembros estaban notablemente jóvenes, detalle que brindó más emotividad al recital.
 
Luego de 80 minutos de pop noruego non-stop, la banda se retiró brevemente del escenario sólo para volver a tocar los bises y ya sí últimos temas de la noche: “Hunting High and Low”, “Train Of Thought”, “Sun Always Shines on TV” y la canción más esperada de toda la velada y la que transformó al Luna Park en una verdadera fiesta nostálgica. No podía ser otro que “Take on Me”, cuyos primeros acordes del teclado de Magne Furuholmen pusieron la piel de gallina a más de un espectador.
 
Es una verdadera lástima que las nuevas y originales canciones de A-HA lleguen ahora cuando la banda ya anunció su firme separación porque éstas demuestran que, sin perder su estilo ni su sonido, el talento del trío se mantiene impecable. Es la voz de Morten Haket, quizás, el elemento más notorio que los tres muestran en el escenario, ese dulce, sensual y emocionante sonido que emana de la garganta del atractivo cantante que, a sus 50 años, nos permitió disfrutar una vez más de sus característicos y envidiables agudos.
 
Por segunda vez, los noruegos de A-HA volvieron a disfrutar también del público argentino que, coreando sus canciones y sus estribillos, le demostró a la banda que, a pesar del paso del tiempo, el fanatismo y admiración por su carrera se mantiene intacta, tal como la habilidad musical de estos tres músicos que darán por finalizada su prolífica carrera en diciembre en su propio país.
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Periodista. Amante de mi profesión y feliz de escribir para ABC Cultural.