“El general y el almirante”, mucho más que una relación conflictiva

Héroe, Padre de la Patria, libertador de los pueblos del Sur… varias son las formas en que se suele denominar al general José de San Martín, quien ocupa un merecido lugar de privilegio en nuestra historia.

Sin embargo, no hay que olvidar que era un ser humano, con todas las virtudes y defectos que esto significa, y con todas las relaciones conflictivas que podían generarse, como por ejemplo con el almirante escocés Thomas Cochrane.

De esto es de lo que se trata “El general y el almirante”, un libro del escritor Omar López Mato, recientemente publicado por Olmo Ediciones, que nos brinda un relato de una épica poco conocida en este lado de la cordillera, y que muestra la trama secreta del enfrentamiento entre dos personajes colosales que asistieron a la lucha para la liberación de un continente.

ABC Cultural conversó sobre los motivos que gestaron esta obra y lo que significan estos dos hombres en la historia con el autor, quien además de escritor e investigador de historia, es médico oftalmólogo y director del Instituto de la Visión y de Olmo Ediciones.

 

– ¿Por qué y cuándo decidió dedicarse a la investigación de la historia?

– Siempre me interesó la historia, pero mi primera incursión en temas históricos, fue cuando investigué sobre el Cementerio de la Recoleta, donde conjugo la historia con el arte escultórico, en uno de los monumentos más emblemáticos que tiene nuestra ciudad.

 

– ¿Cuáles son los temas que más le interesan de la historia?

– Si bien me interesa la historia del mundo y sus connotaciones económicas, que me sirven para desarrollar una cosmovisión y “tratar” de entender el mundo en el que vivimos. Desarrollé un especial interés por la historia de la medicina, el arte y especialmente, los cementerios.

 

– Si bien en la introducción del “El general y el almirante” cuenta que descubre la conflictiva relación entre el general San Martín y el almirante Cochrane cuando estaba en la escuela secundaria. ¿Cómo llega a la necesidad de escribir un libro dedicado enteramente a esta relación?

– Curiosamente un libro que me regalaron en el colegio, premiando mis magros conocimientos de latín, me acompaña desde 1973. Era la historia del Rebeld Admiral, Thomas Cochrane, un héroe inglés, quién por problemas judiciales por un desfalco en la Bolsa de Londres, decide venir a Sudamérica invitado por Álvarez Condarco.

Actualmente se cumplen 200 años de la gesta y el tema es muy poco conocido en Argentina (no así en Chile y Perú). Me pareció una magnífica oportunidad para recordar estos episodios, donde se ponen de manifiesto varios aspectos de la historia de la independencia de las colonias españolas. Todos tendemos a creer que este proceso fue voluntarista, la búsqueda de ideales libertarios, que sin duda los hubo, como así intereses económicos que no siempre se tienen en cuenta y hasta conviene olvidar. Fue una larga elaboración la que me llevó a desarrollar este tema que comenzó, para mí, hace cincuenta años.

 

– ¿Cómo describiría a cada uno de ellos en pocas líneas?

– Uno era un oficial de carrera, metódico, disciplinario, buen estratega, pero al que la política le generaba situaciones de stress que manifestaba en afecciones psicosomáticas. El otro era un aristócrata venido a menos, osado, desobediente, arrogante, brillante, pero codicioso, siempre preocupado por ganar más y más, gracias a su oficio de marino y su coraje intrépido. Era natural que en un momento fuesen a chocar.

 

– ¿Cómo llega Cochrane a Chile y cuál es su papel durante la independencia y la del Perú?

– Cochrane llegó a Chile después de un oscuro asunto de estafa a la Bolsa de Londres, que le costó la prisión, perder su escaño en el Parlamento y la Orden de Bath. El ofrecimiento de dirigir la flota chilena lo entusiasmó porque lo apartaba de un ambiente que se estaba tornando hostil.

Después de limpiar al Pacífico de naves españolas y tomar la fortaleza de Valdivia, San Martín le pide que se haga cargo de la flota que debe llevar al ejército argentino-chileno a tomar Lima. Combatir el poderío naval español era esencial para la libertad de las ex colonias. O’Higgins dijo después de Maipú, “Podremos ganar cien batallas como ésta, pero si no conquistamos el mar, estamos perdidos”. Cochrane llevó adelante esta parte de la empresa.

Así empezaron las desinteligencias, tácticas primero y económicas después.

 

– ¿Cómo se gesta la relación hostil entre ambos?

– San Martín conocía la fama de Cochrane como marino, sabía que estuvo a punto de derrotar al remanente de la flota francesa después de Trafalgar. En Chile no trabajaron en conjunto, pero San Martín quedó impresionado por la toma de Valdivia. Esa proeza impulsó al general a insistir para que fuera el almirante escocés quien dirigiera la flota.

Hay cartas entre ellos en la que se tratan de “amigos”, aunque San Martín al percibir la codicia del marino comienza a llamarlo “Lord Metálico”. La razón de la ruptura se debió a diferencias de criterio económicos y sobre quién debía pagar los gastos de la flota.

El episodio de Ancón desembocó en la ruptura definitiva; fue cuando Cochrane decidió saldar las deudas, capturando un tesoro que pertenecía al gobierno del Perú.

 

– ¿Se ve reflejada la verdadera historia de estos hombres en la imagen que se tiene de ellos en imaginario colectivo?

– En Argentina, de Cochrane no hay nada en el “imaginario popular” ya que, por más que Mitre le dedica capítulos en su biografía de San Martín, poco o nada se lo conoce. Quizás se lo pueda incluir en el genérico del “pirata inglés”.

En cuanto a San Martín, la mayor parte de los argentinos desconoce los pormenores de la gesta en el Perú, las diferencias con oficiales y sus discutibles manejos administrativos. El “imaginario popular” tiene una perspectiva idílica de San Martín, como el “Padre de la Patria”, aunque solo haya peleado un combate en Argentina. Tenemos una construcción de un militar que obedece a un relato histórico sustentado en un catecismo patriótico, donde militares providenciales se convierten en salvadores de la Patria. Yo creo que al mismo San Martín le resultaría incómodo el papel que le atribuyen.

 

– En nuestras escuelas no suele darse a conocer la historia de esta relación ni menos aún la visión que tenía Cochrane de San Martín. ¿Por qué cree que esto sucede? ¿Sería una forma de desprestigiar la visión de “héroe de bronce” que se ha instaurado de San Martín en nuestro país?

– Hace cincuenta años, cuando las leí, me chocaron las apreciaciones de Cochrane refiriéndose a San Martín. Iban en contra de la imagen del héroe impoluto. A lo largo del libro, tratamos de humanizar la figura del héroe, de bajarlo del bronce. No con la intención de menos cavar la figura de San Martín, que era un ser humano con muchas virtudes y defectos como todos podemos tener, sino para asistir a desarmar la estructura mesiánica del personaje que resolverá todos nuestros problemas.

Alberdi decía: “Si haces de la historia de nuestro país un cuento o una novela, toda su política seguirá en ese camino ficticio y fantástico”. Espero que este libro asista a encaminarnos en ese sentido.

 

– ¿Qué fuentes consultó para obtener el material con el que generó la obra?

– Consulté por lo menos cinco biografías de Cochrane en inglés, la historia de Mitre, un libro sobre la corrupción en Perú, los libros de Busaniche, el diccionario biográfico de Vicente Cutolo y también “Don José” de García Hamilton.

A su vez consulté libros de Emilio Ocampo, especialmente “La última campaña del Emperador”, donde cuenta la intención de traer a Napoleón como emperador de las ex colonias españolas, idea que Cochrane compartía y en un momento intentó poner en práctica.

 

– ¿Qué objetivos se plantea con este libro?

– Como decía antes, desestructurar la mitología nacional del mesianismo patrio. A la Argentina no la salva un prohombre signado por una divinidad, la salvamos todos con trabajo, inteligencia y sin egolatrismos. No hay iluminados, hay personas que todos los días tratan de mejorar un poco lo que tienen. No hay realismo mágico.

 

– ¿Por qué recomienda su lectura?

– Porque nos ayuda a entender el país desde afuera. A mí me sirvió mucho entender los primeros años de vida nacional, viéndolos desde el Uruguay, estudiando su perspectiva histórica a través de Artigas, Rivera y Oribe.

Con este libro me voy de otro lado de la cordillera y busco entender las perspectivas chilenas que no tienen una muy alta opinión de San Martín por sus diferencias con los Carreras y con Rodríguez.

O qué pasó con el Perú cuando se vuelve Protector.

Y también me parece importante ver la perspectiva inglesa y su intención de crear nuevos mercados para los productos de la revolución industrial y las conquistas económicas.

Inglaterra no quería más colonias, quería más mercados y los conquista asistiendo en la actividad emancipadora.

Creo que “El general y el almirante” da una perspectiva poco usual en la historiografía argentina, recurriendo a este marino, héroe romántico, valiente, osado, que mide al mundo por las ganancias que puede lograr abordando una nave a punta de sable y pistola.

 

Periodista y profesora de Historia. Editora y creadora de ABC Cultural.